Inmigrantes latinos de Nueva York que llevan a cabo una huelga de hambre en demanda de un fondo de estímulo de 3.500 millones de dólares para los excluidos de la ayuda federal recibió hoy a un grupo de legisladores que, en solidaridad, lavó sus pies en el día en que los cristianos celebran el Jueves Santo.

Entre el grupo figuraron la asambleísta Carmen de la Rosa y Jessica Ramos, autoras del proyecto que crearía el fondo del que se beneficiarían trabajadores indocumentados y neoyorquinos que al momento de aprobarse el estímulo federal fueron excluidos porque estaban presos.

El grupo de legisladores, todos demócratas, lavaron los pies a una decena de inmigrantes frente a la oficina de el gobernador, Andrew Cuomo, en Manhattan, a donde llegaron en silla de ruedas debido a la debilidad que les causa los 17 días de huelga de hambre, en los que aseguran que sólo han ingerido líquidos y vitaminas.

El Lavado de Pies, que recrea el que hizo Jesús a sus doce discípulos como gesto de humildad e igualdad, es uno de los actos simbólicos más característicos de los ritos de Semana Santa.

Los trabajadores, en su mayoría mujeres, portaban carteles con mensajes en reclamo de la ayuda económica. «Cuomo no he comido en 17 días y seguiré hasta que se apruebe el fondo», decía uno de ellos.

Tras culminar la ceremonia de lavado de pies, los legisladores hicieron un llamado a Cuomo a que «escuche al pueblo» y ejerza su poder para que sea incluido en el nuevo presupuesto el fondo de 3.500 millones de dólares.

La Asamblea y el Senado estatales han recomendado que el fondo sea de 1.200 millones de dólares.

«Esto es una injusticia, no deberíamos estar aquí sino celebrando la Semana Santa. No está bien que todos tengan que estar en huelga de hambre. Yo les lavaré los pies mil veces», dijo la asambleísta De la Rosa.

La demócrata reclamó al gobernador la partida de 3.500 millones, que, en su opinión, pondrá «comida en la mesa y esperanza en el corazón» de los posibles beneficiarios de la ayuda.

Mientras, la senadora Ramos, hija de una inmigrante de Colombia, se emocionó al recordar los sacrificios que hacía su madre para pagar el alquiler y su universidad.

«La vida de un inmigrante no necesita ser tan difícil. Hay suficiente para todos», dijo conteniendo las lágrimas.

«Me siento emocionada al lavarles los pies a mis vecinos que han estado sufriendo durante más de un año. No puedo creer que hayan llegado a esto. Nadie debería tener hambre de dignidad. Necesitamos una financiación completa», sostuvo.

La asambleísta Marcela Mitaynes, que hace seis días se unió a la huelga de hambre, cuestionó el porqué la gente tiene que estar en huelga de hambre durante 17 días. «Cuomo tiene el poder de brindar este alivio ahora», afirmó.

Los inmigrantes, que recibieron también hoy la serenata de un mariachi, tenían previsto concluir su ayuno este 1 de abril, fecha en la que se preveía que ya estuviese aprobado el presupuesto, pero debido a que se ha dilatado el proceso, mantendrán su protesta hasta que la Legislatura vote el presupuesto.

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